El canto de las sirenas (LXXIV) – Mendelssohn, el scherzo (2)

Mendelssohn inaugura así, con el octeto, un modo innovador de concebir el scherzo. No consiste ya en el esquema algo monótono A B A, en el que su deslizante condición es interrumpida por un trío, como en Beethoven. O por dos tríos distintos, así en algunas obras de Schumann (A B A C A), como en su Primera y Segunda sinfonías. Mendelssohn interpreta la forma scherzo de otro modo, a través de la sabia juntura de forma sonata y forma rondo mediante la cual Haydn concibió sus últimos movimientos de sinfonías y cuartetos, sus finales. En la obertura de la obra  shakespeariana es, sobre todo, la forma sonata la que se descubre. 

En otros usos más referidos a segundos o terceros movimientos de obras de cámara o sinfónicas, se utiliza con frecuencia esa unión de una forma sonata en miniatura con la recurrencia característica del rondó, y su capacidad de improvisación en los materiales musicales intermedios. 

A veces, sin embargo, un scherzo mendelssohniano típico asume la forma convencional (ABA); así por ejemplo en el que confiere un toque de humor y ligereza a la sinfonía Reforma, en su segundo movimiento. De pronto, en el pasaje del trío [2:07], a modo de antífona, en el final de la frase melódica, se puede escuchar nimbada por las cuerdas y en notación dolce de los violonchelos, entre los compases 254-259 , la más hermosa y cálida pagina musical jamás sonada, con notas negras ligadas, sostenidas por una blanca, en un balanceo propio de berceuse musical sutilmente sugerida. Es tan hermoso ese estrambote de la primera frase del trío, en su inaudita brevedad, que Mendelssohn, quizás estremecido ante tanta belleza, quizá despreocupado de su invención, no lo explota. No se volverá a oír esa música que procede directamente del paraíso (y toda gran música tiene siempre algo de música paradisiaca). 

De las entrañas profundas de la vida intrauterina proviene esa voz materna que produce, siempre que se logra revivirla, el más profundo y conmovedor consuelo. El hermoso scherzo del segundo movimiento de la sinfonía Lobgesang se halla, en un registro menos estremecedor, en proximidad familiar con esa frase increíble. 

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Todo lo que en estas páginas aparece en este color azul, son extractos del libro El canto de las Sirenas de Eugenio Trías; en negro están los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que proviene de su texto. Y en este verde, lo añadido, comentarios propios y definiciones o explicaciones de terceros, generalmente de la wikipedia.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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