Ludwig y Lionel, ¿la revelación definitiva? (y 2)

¿Anunciaba la mano de Beethoven alguna de las manitas que se gestarían durante el reinado de Messi? ¿Coincidían ambos en la pertenencia a un mundo superior como sugirió aquella misteriosa estampa de acatamiento? ¿Explica eso su parecido o hay que pensar en vínculos de sangre? ¿Tienen algo que decir al respecto los reencarnacionistas?

Preguntas sin respuesta, pero lo que Beethoven nos dijo en La consagración de la casa, profetizando con bastante más precisión que Nostradamus el advenimiento de Messi, no hacen sino confirmar que esos dos genios forman una unidad de destino en lo universal. Y sería ingenuo pensar que fue casual la elección, hace diez años, del Coro con soprano de La consagración de la casa (titulo que casi ya lo dice todo, palabra por palabra) para acompañar las evoluciones del solista  con el equipo de la masía, en un montaje apresurado en el que, sin embargo, música e imágenes cuadraban espiritualmente de un modo que tampoco puede ser casual. No: No fue el azar. Alguien forzó la elección de este número de la obra, para que la verdad se revelase, aunque hayan tenido que pasar diez años para saberla encontrar en este Coro con soprano Wo sich die Pulse jugendlich jagen / Lasst uns im Tanze, único numero con la obertura, por cierto, que no proviene de Las ruinas de Atenas. Nueva música, ligera y alegre, y nueva letra, que también habla por sí sola.

Chor
Wo sich die Pulse jugendlich jagen
Schwebet im Tanze das Leben dahin.

Sopran
Lasst uns im Tanze das fliehende Leben
Neckend erhaschen, dem Drucke entschwheben.
Ist es im Herzen arglos und jung,
Ist selbst das Sterben zur Ruhe ein Sprung.

Chor
Ist es im Herzen arglos und jung,
Ist selbst das Sterben zur Ruhe ein Sprung.

Sopran
Paart sich im Tanze die Anmuth im Blicke,
In den Geberden die Grazie mild,
Wird es ein Bild des verschönerten Lebens.

Sopran mit chor
Lasset im Tanze glühen des Lebens
Fröhlich entfalten mit heiteren Sinnen.
Jugend und Liebe, Göttergefühle,
Jugend muss tanzen, ihr winket Freude.
Mögen die Alten, mögen sie schleichen,
Uns rufet Freude zu fröhlichen Tänzen.
Jugend und Frohsinn pflücken die Blumen
Winden sie alle zu festlichen Kränzen.

Tutti
Lasst, lasst,
Lasset uns tanzend Blumen hier pflücken 
Und mit Entzücken den Gönnern sie streu'n.
Coro
Donde los latidos juveniles se persiguen, 
flotando en la danza vibra la vida.

Soprano
Dancemos, la vida que se escapa
atrapemos burlonamente, liberémonos de las tensiones.
Si en el corazón hay ingenuidad y juventud
la misma muerte es un salto al descanso.
 
Coro
Si en el corazón hay ingenuidad y juventud
la misma muerte es un salto al descanso
 
Soprano
En la danza se empareja la gracia de la mirada 
con la dulce elegancia  de los gestos,
convirtiéndose en la imagen de una vida más bella.

Soprano con coro
Dejad que la vida brille en la danza 
y florezcan felizmente sentimientos felices.
Juventud y amor, sentimientos divinos, 
la juventud debe danzar, la alegría la llama.
Que los viejos se escabullan si quieren, 
la alegría nos llama a felices danzas.
La juventud y la felicidad cogen las flores 
y las tejen todas en festivas guirnaldas.

Tutti
Vamos, Vamos,
cojamos danzando las flores
y con placer cubramos con ellas a los benefactores.  

Latidos juveniles que se persiguen, la dulce elegancia de los gestos, la imagen de una vida más bella. Y que los viejos se pongan trascendentes y digan que esto del fútbol es una frivolidad. Y flores para el soci benefactor. ¿Alguien da más?

Sí. Ha llegado el momento del reconocimiento. Estupenda marcha con coro “Engalanad los altares”, música ceremonial, solemne, de un aire masónico/mozartiano (o flautamagicano al menos) que crece hasta la exultación, adecuadísima para recibir a los dioses de la masía. Con el Tutti final como novedad respecto a Las ruinas de Atenas, un añadido que resulta crucial.

Männer - Frauen
Schmückt die Altäre! - Sie sind geschmückt.
Streuet Weihrauch! - Er ist gestreut.
Pflücket Rosen! - Sie sind gepflückt.
Harret der Kommenden! - Wir harren der Kommenden.
Seid bereit! - Wir sind bereit.

Tutti
Empfanget uns! Geschmücket sind die Altäre.
Heil uns Beglückten, dreimal uns Heil!
Rein im schönen holden Verein kehren die Musen bei uns ein!
Edlere Freude, höhere Lust.
Schwellt uns beseligt künftig die Brust.
Hombres - Mujeres
¡Engalanad los altares! - Ya están engalanados.
¡Encended los incensarios! - Ya han sido encendidos.
¡Coged rosas! - Ya han sido cogidas.
¡Aguardad a los que llegarán! - Ya los aguardamos.
¡Estad dispuestos! - Ya estamos dispuestos

Tutti
¡Bienvenidos somos! Los altares están engalanados. 
¡Salve nosotros, afortunados, tres veces salve! 
¡Las musas vienen a nosotros en un espléndido grupo! 
Noble placer, grandísima alegría  
llenará a partir de ahora nuestro pecho.

Conviene indicar que, haciendo gala de una serena objetividad, la palabra “verein” se ha traducido como “grupo”,  pero también significa “liga” y “club”. Y, de regla de tres, Musa es a Messi lo que musas a messis, es decir, a masía. El Tutti lo cantamos todos los culés del mundo, tres veces salve, que las Champions ganadas con él en el campo fueron tres.

Pero aún quedan más números en esta composición, de la que, dicho sea de paso,  debiera haberse tomado el himno del club. El siguiente, es un recitado que hará llorar a los viejos socis. Por cierto, el recitador es el actor Bruno Ganz (Hitler en «El hundimiento»), y los audios pertenecen a la grabación de Claudio Abbado y la Filarmónica de Berlin, con Sylvia McNair y Bryn Terfel, todos culés confesos, o debieran.

Oberpriester 
Es wandelt schon das Volk im Feierkleide 
Und füllt die Strassen und frohlockt. 
Auch mich, den Greis, in dessen Eingeweide 
Nun lange schon das träge Blut gestockt, 
Auch mich hat dieser Taumel, diese Freude, 
Dem nie verlass’nen Sorgenstuhl entlockt, 
Und in dem schönen, frohen Augenblicke 
Griff ich noch ein Mal nach bestaubter Krücke, 
Und sieh! wenn mit der Kindheit Träume wiegen, 
Erkenn’ ich kaum die alte Vaterstadt; 
Paläste sind mit Pracht empor gestiegen, 
Wo einst der Knabe öden Sand betrat; 
Das Gute musste sich zum Schönen fügen, 
Es keimte überall die reiche Saat, 
Sie schoss empor in tausend üpp’gen Halmen, 
Sie steht beschattet von den Friedenspalmen. 
Sumo Sacerdote 
La gente ya acude vestida de fiesta 
abarrotando regocijada las calles
También yo, un  viejo en cuyas entrañas 
la viscosa sangre hace mucho ya que se estancó, 
estoy poseído por este frenesí y esta alegría 
arrancado del sillón del dolor que nunca dejaba, 
y en este hermoso y feliz momento 
he cogido una vez más la polvorienta muleta. 
¡Y mira! Arrullado por los sueños de la infancia, 
apenas reconozco mi vieja ciudad natal; 
Los palacios se han alzado esplendorosos, 
donde de niño caminaba sobre un desierto de arena; 
lo bueno se ha sumado a lo bello, 
su ricas semillas has brotado por todas partes, 
disparándose en mil tallos exuberantes, 
y está a la sombra de las palmas de la paz.

¿Qué tal? Solo le falta decir que Barcelona tendría unos Juegos Olímpicos. Pues la cosa no queda ahí. Otro recitativo, preludiando el penúltimo número, y otra bomba:

Oberpriester
Mit reger Freude, die nie erkaltet, 
Wir uns die Zukunft offenbar;
Denn wo mit hohem Ernst die Muse sittlich waltet, 
Da opfert auch der Weise gern auf ihrem Altar. 
Was, mit dem Schicksal kämpfend, 
Grosse Seelen litten, 
Das hat Melpomene uns warnend aufgestellt, 
Indess Thalia, wachend über die Sitten, 
Zu ernsten Lehren muntern Spott gesellt. 
Wohlthätig wirkt der Musen geistig Spiel, 
Der Sterblichen Veredlung ist ihr. 
Sumo Sacerdote
Con ardorosa y viva alegría
vemos claramente el futuro;
porque donde la Musa domina con noble seriedad
los sabios ofrecen gozosamente sacrificios en su altar.
Lo que las grandes almas han sufrido
luchando contra su destino,
ha puesto Melpómene como advertencia ante nosotros;
mientras que Talía, vigilando nuestra moral,
combina jocosas sátiras con serios preceptos.
El juego espiritual de las Musas es beneficioso,
el ennoblecimiento de los mortales es su objetivo.

Para empezar, señalar que el segundo verso es el único cambio respecto a Las ruinas de Atenas, que hablaba de dos hermanas santas, ¿quizás Laszly y Johann?. Lo cual es sustituido aquí por una afirmación contundente respecto a lo que nos ocupa: Vemos claramente el futuro. Lo que no excluye que se necesite la opinión de analistas más perspicaces para concretar de quienes son trasuntos Melpómene y Talía, casi con seguridad de sendos entrenadores. Por lo demás, bastante clarito: Donde manda capitán no manda marinero y con un capitán que domina con noble seriedad (¡que perfecto retrato!), cualquier marinero sabio estará encantado de la vida. Aunque lo mejor el final, el aviso para navegantes cenizos: El juego espiritual de las musas persigue el ennoblecimiento de  los mortales. Porque, por si hubieran dudas, en la traducción inglesa del texto,  “Spiel” es “Deporte”, tan cierto como todo lo que se lleva dicho.

Y ya casi acabando,  otro profético lote envuelto en una maravillosa música iniciada con un coro que Brahms tuvo que adorar, que luego recuerda de nuevo a Mozart y que concluye con la característica grandeza Beethoveniana, acabando de hacer aún más sospechosamente inexplicable el desconocimiento general de esta magnífica (y profética) obra.

Chor
Wir tragen empfängliche Herzen im Busen,
Wir geben uns willig der Täuschung hin!
Drum weilet gern, 
ihr holden Musen,
Bei einem Volke mit offenem Sinn.

Oberpriester
Will unser Genius noch einen Wunsch gewähren,
Durch eines Volkes fromme Bitten bewegt,
O so erhebe zwischen diesen Altären
Sich noch ein dritter, der sein Bildnis trägt!
Der Schutzgeist dieses Reiches zeige , 
Und schirmend, sich - mit seiner Huld !  

Eine Stimme
O Vater Zeus! gewähre ihre Bitte!

Oberpriester
Er ist’s! Wir sind erhört.

Chorus
Er ist’s! Wir sind erhört.

Oberpriester und chor
O Vater Zeus! Gewährt ist unsre Bitte!
Coro
Tenemos en el pecho corazones sensibles,
¡nos entregamos de buen grado a la ilusión!
Así que, por favor, quedaos con nosotros, 
exquisitas Musas,
con un pueblo de mente abierta.

Sumo Sacerdote
Si nuestro genio quiere concedernos un deseo más, 
conmovido por las pías peticiones de un pueblo, 
¡Oh, haz que surja en estos altares 
un tercero con su aspecto!
Que el espíritu tutelar de este reino
nos proteja -  ¡con su gracia!

Una voz
¡Oh, padre Zeus, atiende nuestra súplica!

Sumo Sacerdote
¡Es él! Hemos sido escuchados.

Coro
¡Es él! Hemos sido escuchados.

Sumo Sacerdote y coro
¡Oh, padre Zeus, nuestra súplica ha sido atendida!

¡Nos entregamos de buen grado a la ilusión!, que ya lo sabemos. Y quedaos con un pueblo de mente abierta… ay, que otros traducen “con una nación de espíritu libre”, el cuento de nunca acabar. Pero calificar de exquisitas a las musas de la masía es tan certero como indiscutible lo del tercero, tras el húngaro y el holandés, que nadie lo duda: ¡Es él!

Así de claro y sin trampa ni cartón, que por evitar suspicacias entre los censores, que los habrá, convendrá precisar que los últimos versos del sumo sacerdote, Que el espíritu tutelar de este reino / Nos proteja – ¡con su gracia! son distintos de los de Las ruinas de Atenas, «¡Que permanezca ante sus hijos para ser visto con amor y honor!».  Y mejor no sacarle mucha punta a este cambio, que la historia es cíclica y la herida está muy reciente.

Ni más ni menos. El último número, enardecedor Beethoven, es el consabido coro de alabanza que pasó de dirigirse  al rey de Hungría para hacerlo al emperador de Austria. Aunque hay, de hecho, quienes optan por cambiar el texto y generalizar a «la patria». En una traducción al italiano, el primer verso queda “Viva la nostra patria, viva!” Así son las cosas.

Chorus
Heil unserm Kaiser! Heil! Vernimm uns, o Gott!
Dankend schwören wir auf’s Neue
Alte osterreichische Treue bis in den Tod!
Coro
¡Viva nuestro Emperador! ¡Viva! ¡Escúchanos, oh Dios!
En agradecimiento, renovamos el juramento 
de ser leales a Austria hasta la muerte.

¡Viva! Quien quiera, puede loar a Beethoven y jurar lealtad a la música, o a Messi y al Barça, que viene a ser lo mismo según se acaba de demostrar. O a quien o a lo que le dé la gana, faltaría más.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a Ludwig y Lionel, ¿la revelación definitiva? (y 2)

  1. josepoliv dijo:

    Veamos si lo he entendido bien: se tiene una obra llamada «La consagración del hogar» que con algunas muy ligeras modificaciones es la misma música y esta configurada en las mismas partes de la música programática para «Las ruinas…» (con el añadido del aria de soprano «messianica» con coro y una completamente nueva obertura) con una letra modificada para la nueva ocasión? Jope, y yo con estos pelos! De esa obra solo sabía de la existencia de su obertura, op.124! Qué cosas se leen en esta casa! Y qué cosas se ven: lo de Messi con esa música es la obra de arte absoluta que tanto predicaba Wagner. Hay de todo: letra, música, drama, comedia, escena, teatro y fantasía, mucha fantasía!!! Absolutamente inenarrable!

    • José Luis dijo:

      Muchas gracias, amigo, hace cuatro días estaba peor que tu, porque ni habia oido nada más que la obertura y la marcha turca de Las ruinas de Atenas, y la verdad es que tiene otros números preciosos, además de lo nuevo de La consagración. Por lo demás, mucho trabajo, demasiado para una «inutilidad», ja ja, pero sobre todo, mucha suerte, porque la elección para acompañar el video de Messi fue un poco al tuntun, buscando algo de Beethoven que cuadrara por tiempo. Y luego, al volver y encontrar el texto, una coincidencia tras otra… Si lo ve segun quien, me encierran

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