El canto de las sirenas (VII) – L’Orfeo, favola in musica de Monteverdi (2)

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El segundo acto, en apariencia, parece prolongar el mismo tono afectivo musical del primero. Pero no es así. Algo ha cambiado. No se describe ahora el fin de “gli amorosi affani” ni se aclama el advenimiento del Imeneo (“Vieni, deh vieni”). No se trata de anunciar “questo lieto e fortunato giorno”. Ha pasado ya la fiesta nupcial. Ha tenido lugar la ceremonia matrimonial. A la exaltación de la fiesta sucede ahora el regocijo de Orfeo y de su grupo de pastores amigos, que exultan de alegría y recuerdan con sentimiento de felicidad –y de triunfo- los ardientes y dolorosos días pasados.

Orfeo vuelve a sus queridos bosques, a sus orillas amadas: “Echo pur ch’a voi ritorno”. Los pastores le invitan a reposar bajo la sombra de un árbol, asistido por los rayos solares, cerca del murmullo de las ondas del riachuelo. Evocan entre sí el dolor y la tristeza de quienes penan por causa del amor, como el dios Pan. Conjuran todas las divinidades silvestres para que sean dignas de la lira de Orfeo, que en pleno gozo, con tono triunfal, incluso triunfalista, recuerda los dolores pasados:

Vi ricorda, o boschi ombrosi
De’miei  lunghi aspri tormenti…

Recuerda un tiempo en el que hasta las rocas, llenas de piedad, respondían a su llanto. Pero ahora puede regocijarse (“or giosco”); esos sufrimientos de tantos días hacen más querida la presente felicidad. Orfeo bendice a su esposa: “Sólo por ti, bella Eurídice, son bendecidos mis tormentos pasados”. Se alegra del giro del destino, o el trueque del infortunio anterior en ese “fortunato giorno” que ahora vive, y que festeja en compañía de los pastores. Uno de ellos describe un escenario de máxima felicidad: “Mira, deh mira, Orfeo”: “Mira en torno tuyo, el bosque, la pradera: como todos ríen a tu alrededor”

La música, serena, amable, en ritmo pausado, lento, produce un mágico efecto de contemplativa alegría en esa convocatoria de toda la naturaleza para celebrar el profundo gozo que experimenta, con Orfeo, toda su comitiva de pastores.

Y de pronto, en ese día feliz de una intensísima felicidad, sobreviene el vuelco: el retorno a la desgracia y al más tremendo lamento.

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Todo lo que en estas páginas aparece en este color verde, son citas literales del libro El canto de las Sirenas de Eugenio Trías; en negro están los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que proviene de su texto y en este azul lo añadido, comentarios propios y definiciones o explicaciones de terceros.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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